Yihadismo en el norte de Marruecos

En este análisis intentaremos centrarnos en, si se permite, la yihad actual ejecutada por marroquíes, bien sea en las filas de DAESH o sucursales de Al-Qaeda en Siria e Irak, obviando épocas anteriores donde el interés residía en el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GISM) o células locales perpetrando atentados como los de Casablanca en 2003 o Madrid en 2004.

En 2015, los investigadores del Real Instituto Elcano, Fernando Reinares y Carola García-Calvo, repasaban la cooperación antiterrorista entre el Reino de Marruecos y el Reino de España[1]. De sus conclusiones extraigo, de forma literal, lo siguiente: “el 40,7% de cuantos individuos fueron detenidos o se inmolaron en nuestro país entre 2004 y 2012 eran de nacionalidad marroquí”.

Los datos anteriores han ido en aumento con el transcurso de los años, tanto en cuanto a cooperación policial y de inteligencia por parte marroquí, como en número de detenidos originarios del país vecino (españoles o no). Las cifras en el resto de países europeos no son muy distantes en proporción con lo que hay en territorio nacional, es decir, terroristas de origen marroquí (europeos o no) y colaboración antiterrorista de las autoridades alauitas.

Posteriormente, el Centro de Análisis y Prospectiva (CAP) de la Guardia Civil, en su enfoque 6/2016[2], hablaba del número de desplazamientos marroquíes a Siria, cifrándolos en unos 1.500 (cifra que actualmente se estima muy conservadora, teniendo en cuenta la diáspora[3] en Francia, Bélgica u Holanda); 200 retornados, número que habrá ampliado con la paulatina caída de ciudades en manos de DAESH y filiales de Al-Qaeda; 300 marroquíes recibiendo entrenamiento en Libia y que “alrededor del 30% de los foreing fighters que combaten en Siria e Irak proceden de Marruecos”. Como apunte señalar que Abdelhak el Kayam, director de la OCIJ marroquí, cifra en 1.579 el número de yihadistas marroquíes en Siria e Irak.

Es por todos conocidos la existencia del grupo Harakat Sham al Islam (HSI), operando en Latakia y en menor medida Alepo, formado en su mayoría por marroquíes. Dicho grupo se fundó en 2013 por los marroquíes Ahmed Mizouz, Mohammed Alami e Ibrahim bin Shakaran (detenidos en Afganistán y enviados a Guantánamo), que buscaban “aprender” en Siria para posteriormente trasladar su actividad en Marruecos. El Grupo actualmente está casi desintegrado y sus miembros se repartieron entre DAESH y, en menor medida, Hay’at Tahrir al-Sham, la fusión yihadista surgida de Jabhat Fateh al-Sham (AQ), el Frente Ansar Al-Din, Jaysh al-Sunna, Liwa al-Haqq y el Movimiento Nur Din al-Zenki.

Imagen de la izquierda: Ibrahim bin Shakaran @ Abu Ahmad al Maghribi @ Abu Ahmad al Muhajir @ Brahim Benchekroune, nadido en Casablanca y muerto en Latakia. Imagen de la derecha: Mohammed al Alami. Nacido en Fnideq (Castillejos) y muerto.

Uno de los casos más mediáticos[4] en España relacionado con HSI fue el de los hermanos Hamza Bentafina @ Abu Osama al-Tangi @ Abu Osama al-Andalusi (muerto en Latakia tras un bombardeo de la fuerza aérea rusa) y Zakarías Bentafina (este sigue viviendo, exhibiendo bochornosas imágenes de su hijo de pequeña edad junto a iconografía yihadista). Dichos hermanos son originarios de Tánger y vivían en España (Badalona) antes de cruzar a Siria y jurar lealtad al grupo terrorista.

En 2015, el Instituto alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad, hace un estudio sobre los “Moroccan Foreing Fighters”[5], señalando elementos Push and Pull en base a factores políticos, logísticos, sociológicos e ideológicos. En dicho análisis se señala un dato demoledor: “las ciudades del norte de Marruecos exportan más combatientes extranjeros que el resto de ciudades. En 2014, la ciudad de Fnideq, con 70.000 habitantes, exportó alrededor de 200 combatientes a Siria, lo que supondría alrededor del 13% de foreing fighters marroquíes”

Imagen 3

Bandera de Hay’at Tahrir al-Sham, encontrada recientemente en muchos perfiles marroquíes.

 Si seguimos observando la publicación, leemos citando a la DGSN: “las ciudades del norte de Marruecos, Tánger y Tetuán, con alrededor de 1.5 millones de personas, contribuyen con el 30% de foreing fighters marroquíes en Siria”. El problema es enorme si hacemos una comparativa con Casablanca y Fez, las dos ciudades más grandes del país y que triplican en población a las dos anteriores.

Los componentes de CV2GROUP, a lo largo de los últimos años, en sus múltiples investigaciones sobre terrorismo yihadista, especialmente ligado a células de DAESH, viene observando lo argumentado anteriormente, que se podría resumir, en cascada, de la siguiente forma:

  • Combatientes marroquíes en las filas de DAESH o filiales de Al-Qaeda.
  • Sección de amigos o seguidores geolocalizados en Marruecos, especialmente en Tánger, Tetuán o Fnideq, aunque también en Nador.
  • Deriva de lo anterior son familiares o amigos en España, Francia o Bélgica principalmente.
  • Iconografía yihadista.
  • Teorías conspiranoicas en todo lo relacionado con atentados en Europa.
  • Utilización del dariya intercambiado con el castellano y en menor medida el árabe.
  • Asistencia a la misma escuela y seguimiento ultra de equipos de fútbol

Visto lo anterior, y observando que la situación está empeorando para los yihadistas tanto en Siria como en Irak a favor de las coaliciones allí presentes, hay que comenzar a realizar prospectiva, empezando por unas simples preguntas ¿dónde van a ir a parar los marroquíes retornados? ¿se integrarán en células yihadistas en Libia?, ¿intentarán reorganizarse e implantarse en el norte de Marruecos? ¿supondrá un riesgo para la seguridad que retornen al Magreb-Sahel?.

Y por otro lado, del lado marroquí, habría que preguntarse si la estrategia que están llevando a cabo en el norte de su país es la adecuada: carestía de la vida, aumentos de precios, falta de desarrollo, altos niveles de paro juvenil y abandono por parte de Rabat, además de tendencia religiosa mucho más conservadora que en el resto del país.

Sírvase por tanto este trabajo para alertar de la situación de radicalización en el norte de Marruecos, que cala especialmente en jóvenes de entre 20 y 30 años, con compañeros de escuela que han estado combatiendo en Irak o Siria. Personas que en algunos casos han visto frustradas sus intenciones de viajar a zona de operaciones y que tienen ansias reprimidas de violencia, junto al apoyo y veteranía de aquellos que ya vienen de Oriente Medio, con experiencia en combate e intenciones no realizadas de formar el ansiado Califato. Personas radicales que cruzan a menudo la frontera con Ceuta y Melilla, con los que mantienen contactos habituales, además de socios por toda la geografía europea, haciendo vida “integrados” en sus sociedades.

Imagen 4png

Uno de los muchos marroquíes desplegados en Latakia operando un dron

[1]http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/terrorismo+internacional/ari18-2015-reinares-garciacalvo-cooperacion-antiterrorista-entre-espana-y-marruecos

[2] http://intranet.bibliotecasgc.bage.es/intranet-tmpl/prog/local_repository/documents/18181.pdf

[3] http://www.rfi.fr/afrique/20140509-combattants-marocains-jihad-syrie-harakat-sham-al-islam

[4] https://news.vice.com/es/article/barcelona-yihad-martirio-historia-hamza-muerto-siria

[5] https://www.swp-berlin.org/fileadmin/contents/products/comments/2015C46_msb.pdf

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